NeryRamos
Nery Ramos se está quedando solo 
El segundo año de la gestión de Nery Ramos al frente del Congreso ya no es miel sobre hojuelas. Comenzó con una solicitud para retirar su inmunidad por haber “reconocido” a la bancada Semilla; recientemente perdió a Karina Paz, la legisladora que ocupaba la primera secretaría y en quien más confiaba, y ahora también se enfrenta a la molestia de un grupo de diputados por su intención de revertir el incremento salarial.
Por qué importa. Como presidente del Congreso, Ramos tiene una función clave en la búsqueda de consensos para los temas de la agenda legislativa. Además, es el encargado de convocar a las sesiones plenarias y a las reuniones de la Junta Directiva.
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No obstante, necesita contar con el respaldo del resto de los congresistas para que haya cuórum y se pueda avanzar en los puntos de discusión en el hemiciclo.
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En este contexto, Ramos empieza a percibir cómo se van debilitando las alianzas que lo llevaron a la presidencia.
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Tampoco contribuye a su situación el distanciamiento con el partido Movimiento Semilla, una brecha que ha quedado —más— en evidencia en las últimas semanas.
Datos clave. El 6 de febrero de este año, la Fiscalía de Delitos Administrativos solicitó el retiro de la inmunidad de Ramos, junto con otros tres diputados, por no haber acatado una orden de la Corte de Constitucionalidad (CC) cuando formaron parte de la Comisión Permanente, y reconocieron a los oficialistas como bancada.
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Desde entonces, la situación no ha mejorado. Recientemente, la CC pidió que se notificara la expulsión de Karina Paz del bloque VOS, lo que la obligó a dejar la primera secretaría. Ella era su principal aliada en la conducción del Congreso.
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El distanciamiento con el partido oficial se ha intensificado en las últimas semanas; Ramos lo evidenció al criticar a los diputados “que guardaron silencio” frente al incremento salarial.
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Sin embargo, la decisión de intentar revertir el aumento salarial parece haber sido la gota que colmó el vaso. Varios legisladores no están dispuestos a renunciar al desmedido aumento. El descontento quedó reflejado el lunes, cuando solo acudieron cinco jefes de bloque.
En conclusión: Ramos debe actuar rápidamente para recuperar la “popularidad y confianza” de sus compañeros y retomar el control del Congreso.
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No está claro si el distanciamiento con el oficialismo será temporal, y si, eventualmente, buscarán puntos en común. Algunos sostienen que “ambos se necesitan”.
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La forma en que Ramos maneje este “bache” será crucial. Está claro que tiene aspiraciones políticas, que no podría alcanzar siendo solamente uno de los dos diputados del partido Azul.
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Ramos dejó entrever, durante una entrevista con República, que no es indiferente a buscar la presidencia [de la República]; en ese momento todo parecía ir sobre ruedas. Ya no.